
No me cansaré de decirlo, pero es una verdadera pena que se perdiera la antigua dolorosa de La Hiniesta, aquélla que también perteneció a la hermandad de La Amargura durante sus primeros años de vida y que se creía que podría haber sido esculpida por Martínez Montañés, Gaspar del Águila o Juan de Oviedo.

El Cristo de La Buena Muerte después de salir de la parroquia de San Julián. Estaba atribuido a Felipe de Ribas y en sus orígenes estaba destinado a coronar el altar mayor de la parroquia; si os fijáis, en vez de buscar las murallas de La Macarena, enfilaba el Pasaje Mallol.

El paso de palio de La Hiniesta al final del Pasaje Mallol, a la izquierda queda el convento de Santa Paula y a la derecha la calle Siete Dolores de Nuestra Señora. La calle estaba cerrada por una verja.

La dolorosa en su antiguo palio de cajón.

Antes y después de la Hiniesta Gloriosa; los restos calcinados los conserva la hermandad y están expuestos en el altar mayor de la parroquia, junto con los restos del Cristo, del que se conserva el tronco, la cabeza y parte del brazo izquierdo, y la dolorosa, de la que se conserva parte de la cabeza calcinada, el hombro y el brazo izquierdo.

La dolorosa de La Hiniesta carbonizada tras el incendio.

La primera dolorosa de La Hiniesta tallada por Lastrucci y que desaparecería escasos años después junto con un crucificado que la hermandad tomo de San Gil, y que también desapareció en el incendio.

El Cristo de Lastrucci saliendo de Montesión en 1940 en el largo peregrinaje que realizó la hermandad por los distintos templos cercanos a San Julián tras el incendio del mismo templo.

La Hiniesta en los años 20 saliendo de San Julián.
Saludos.
PS: No sé si habrá alguna repetida.